Sí, son las dosa de la mañana y no he parado de reir y hablar incoherencias tratando de tapar mis preocupaciones y nerviosmo.
De pronto me doy cuenta que no ha pasado nada. Todo es ayer y no hace un mes atrás, pero aca dentro se siente envejecer rápido. Sin respiro.
Ya son las dos 24, y asi... como si nada...
De pronto las piezas del rompecabezas empiezan a encaja, pero en cualquier momento pueden caerse del mezón y adiós.
Mi chaleco antibalas esta listo.
Mis neuronas estan dispuetas a bailar... más aún.
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